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jueves, 19 de mayo de 2016

Dejar Atrás Para Recomenzar

5  Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne6  Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.    Mateo 19:5-6


Dios quiere hacerte feliz, quiere que disfrutes de tu familia, quiere que tu casa sea una casa de paz. Pero para lograr esto, hay que hacer que nuestra familia tenga el modelo divino.

 DEJAR A PADRE Y MADRE

Unirte a tu pareja implica formar una nueva familia y dejar a tus padres atrás, dejarlos en tres sentidos.

Dejarlos emocionalmente: Tus tristezas, problemas, alegrías, dudas y demás cosas emocionales resuélvelas en casa, tu pareja y tú. No es adecuado ir a llorar a las faldas de Papá y Mamá (ya tienes una familia) aprende a resolver tus problemas en casa.

Dejarlos Económicamente: La nueva familia debe aprender a sustentarse sola, trabajen y administren su dinero con madurez, esto honra a Dios y trae bendiciones al hogar. No es adecuado vivir a expensas de los padres, ellos no deben mantenerte. Tú tienes una familia, trabaja para sostenerla.

Dejarlos Físicamente: La nueva familia necesita privacidad, vale más vivir en una casa con goteras pero en paz, que en un lugar acogedor lleno de discusiones; Sal de la casa de tus padres! Ese es el mandato

 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Mt. 19:6

Si bien tienes que dejar atrás a tu padre y madre, tienes que hacerlo para unirte a tu pareja, unirte significa:

SER UNA SOLA CARNE

Un solo pensamiento: Es evidente que tú y tu pareja no piensan igual, son personas diferentes, tener un solo pensamiento quiere decir que deben llegar a un acuerdo juntos. Deben estar de acuerdo en las reglas del hogar, en la forma de educar a sus hijos. Y para llegar a un acuerdo es necesario que ambos aprendan a ceder.

 Una sola billetera: Tu pareja no tiene deudas económicas contigo, el sueldo es de los dos, las deudas son de los dos, son uno solo también en su economía. Si no unen sus billeteras jamás unirán su corazón. El dinero es de ambos, a pesar de que alguno no salga a trabajar, porque el que se queda trabaja en casa, el trabajo en el hogar es cansado como el trabajo fuera del hogar.

Un solo equipo: Dios espera que ambos entiendan que son de un mismo equipo, no están jugando uno contra el otro sino que ambos pertenecen al mismo equipo y juegan contra todos los demás. Deben estar juntos para educar a sus hijos, deben poner juntos reglas en el hogar, deben protegerse el uno al otro, si proteges a tu pareja te proteges a ti mismo.

 Tu aliado es tu pareja, no hables mal de tu pareja frente a tus padres, ni frente a tus vecinos, él es tu mejor amigo, ella es tu mejor amiga. Están juntos en la construcción de  un nuevo hogar.

Recuerda, Dios quiere ayudarte a construir una familia feliz, si sigues estos consejos te aseguro que la paz de Dios descenderá a tu hogar y te llenará de bendiciones.



Vive con Esperanza.

lunes, 14 de diciembre de 2015

HISTORIAS DE NAVIDAD "De Viaje"

Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. 

Mateo 2:11

El cielo estaba más despejado que nunca esa noche, las constelaciones brillaban con todo su esplendor, parecían tan cercanas, tan cercanas que daba la impresión que podían ser tocadas.

Los reyes habían emprendido su viaje hace muchos años, un viaje que estaba por llegar a su fin, habían perseguido una promesa, un sueño. 

Ver al hijo de Dios, al rey de reyes con sus propios ojos,  en el momento exacto de su nacimiento.

El primero de ellos cruzo la puerta, casi no podía contener la emoción. Cada esfuerzo en el viaje cobraba sentido al ver al rey acurrucado en un pesebre.

Es tan frágil, dijo en voz baja mientras se inclinaba a adorarle… sus compañero junto a él también de rodillas exhalaban un suspiro que agradecía en silencio el maravilloso momento de ver al salvador con sus ojos.

Tres regalos fueron puestos en manos de sus padres, tres regalos dignos de un rey, tres regalos que significaban quizá lo mejor de sus posesiones, quizá todo lo que poseían y que habían traído desde lejos.

En la vida todos emprendemos viajes, viajes impulsados por un sueño, una ambición o por un amor.
Pero nuestros viajes no siempre nos llevan al rey, muchos de nosotros perseguimos otras cosas, éxito académico, más ganancias, éxito en el trabajo, ministerios más grandes…

Y a menudo nos damos cuenta que nuestro viaje nunca llega a tener un final feliz que nos llene totalmente, llegamos a un lugar pero enseguida nuestros corazones se sienten insatisfechos anhelando algo que aún está lejos.

Quizá eres un viajero de la vida, que no sabe a dónde va, o que ha caminado tanto y aun no siente que ha llegado a donde quería, quizá estás cansado de viajar persiguiendo cosas que te han alejado de aquello que realmente es importante.

Jesús quiere ser el fin de tu viaje, Él quiere en esta navidad que lo busques de nuevo, no importa cuán lejos estés, él quiere verte y está a la espera de que traigas lo mejor de ti, aún más, todo lo que eres y te postres ante él y lo adores.