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jueves, 14 de enero de 2016

Tin, Tin,Tin, Oye Bien

Los cielos proclaman la gloria de Dios, y la expansión anuncia la obra de sus manos
Salmos 19:1

El papá se acero al niño y estirando sus manos preguntó, paseamos?  a lo que con una sonrisa el pequeñín accedió dando pequeños saltitos de alegría.

La noche estaba hermosa, un viento tibio refrescaba el ambiente y el cielo se veía despejado, algo raro en la ciudad…

El padre tomó al pequeño en sus brazos, tin, tin, tin, oye bien, gracias a Dios por la lluvia, cantaba mientras el pequeño seguía el ritmo con las manos.

Cuando de pronto el pequeño se quedó quieto, mirando al cielo con la mirada fija, como maravillado, como cuando vio por primera vez los ojos de su mamá.

El papá subió la mirada y se percató que el pequeño acababa de conocer la Luna, Es la luna dijo el papá restándole importancia, y con una voz de emoción el niño contesto LUNA! LUNA!  Y no dejó de mirarla durante todo el paseo, con el mismo brillo en los ojos, totalmente maravillado.

Recuerdas la primera vez que viste la luna? O el mar, la primera vez que probaste una naranja, la primera vez que viste un rayo, la lluvia, la nieve, el sol, tu primer beso, una flor.

¿Cuándo fue la última vez que te dejaste asombrar por lo que Dios hizo en la creación? Hoy quiero invitarte a tomarte un tiempo para que veas el cielo y contemples la luna, mira el mar, contempla una flor, son cosas que jamás podrás hacer, ni tu ni ningún hombre, son cosas que nos recuerdan que hay un Dios poderoso, que hizo la luna y con ese mismo poder podrá también ayudarte a ti en lo que le pidas.


No mires las cosas alrededor como comunes, porque son rastros de Dios, puestos ahí a propósito para llamar tu atención, para recordarte que él esta.

viernes, 4 de diciembre de 2015

HISTORIAS DE NAVIDAD "Cambio de Planes"

Y el nacimiento de Jesucristo fue como sigue. Estando su madre María desposada con José, antes de que se consumara el matrimonio, se halló que había concebido por obra del Espíritu Santo.
Mt 1:18

José miró con amor a María mientras ella venia corriendo a sus brazos, la abrazo por un momento, momento que pareció infinito en sus corazones, al ver sus ojos llorosos un frio estremecedor recorrió su nuca, algo no anda bien, se dijo en secreto retrocediendo un poco.

María conteniendo la respiración se armó de valor, casi sin mirarlo, dijo: Estoy embarazada…
José se quedó perplejo, mirando al vacío, sin saber que hacer… el universo parecía destrozarse a su alrededor anunciándole que su futuro era incierto….

José y María tenían planes, tenían sueños, tenían esperanzas… al igual que tú, pero como tu bien sabes, las cosas pueden cambiar, el universo puede destrozarse con solo una noticia. ¿Qué hacemos cuando nuestro plan no va como pensábamos?

“falleció xxxx” “sus análisis dieron positivo” “esta despedido” “ya no te amo” “no lo aceptamos” “no ingresaste” , etc

José fue visitado por un ángel por la noche para aclararle un poco el panorama, pero su historia había tomado otro rumbo, sus planes debían reorganizarse.

Es aquí donde debemos preguntarnos que espera Dios de nosotros cuando decide desarmar nuestros planes.

Cambió el plan de José y María para darles el gusto de criar al salvador, lo tuvieron entre sus brazos, lo acompañaron cuándo estaba enfermo, calmaron su llanto, velaron su sueño..
La peor noticia de tu vida puede ser tu más grande oportunidad de tener un sueño mejor del que tu esperabas, el sueño de Dios para ti.

En esta navidad confía en que Dios tiene un plan mejor que el tuyo y deja atrás los planes que tenías y decide enrumbarte a una nueva aventura de la mano de Dios, te aseguro que

La felicidad no está en cumplir tus planes, sino en disfrutar de esos momentos en que Dios te deja perplejo mirando al vacío…


jueves, 8 de mayo de 2014

Más Allá de La Iglesia

1Entonces se echó José sobre el rostro de su padre, y lloró sobre él, y lo besó. 2Y mandó José a sus siervos los médicos que embalsamasen a su padre; y los médicos embalsamaron a Israel. 3Y le cumplieron cuarenta días, porque así cumplían los días de los embalsamados, y lo lloraron los egipcios setenta días.
 Génesis 50.1-3

Un hombre como pocos, dejó de existir, dejando un vacío profundo en los corazones de todos los que lo conocían.

Las calles de Egipto hicieron silencio cuando la noticia se difundió, el huésped de barbas blancas y mirada paciente que había compartido con ellos los últimos años los dejaba repentinamente, al igual que como llego.

José lloró sobre el rostro de su padre por unos minutos, tomo sus manos y acaricio sus largos cabellos blancos, la sonrisa que tenía normalmente aún se veía en su rostro, no había partido con miedo, no enfrentó la muerte con desesperación porque sabía que su muerte era solo el principio.

De pronto un tumulto se escuchó fuera del palacio de José, un lamento invadió el aire hasta contaminarlo en su totalidad. José se puso de pie y salió por la ventana del cuarto donde reposaba el cuerpo de Jacob.

Todos los egipcios se habían congregado a las afueras del palacio, grandes y pequeños tenían los ojos llenos de lágrimas, Egipto se veía de luto, un gran hombre había partido, una luz se había extinguido y todo Egipto lo lloraba.

Dios quiere hacerte un reto en este día, el reto de que tu testimonio sea como el de Jacob, Jacob no solo era un hijo de Dios en la iglesia, no solo se ponía su disfraz de santo los fines de semana para convencer al pastor, Jacob era un hijo de Dios en todo momento.

Su vida diaria reflejaba  a su Dios, la luz de Dios se reflejaba en su forma de hablar en la calle, en cómo iba de compras, en cómo trabajaba, en cómo hacia negocios, en cómo hacia deportes, en cómo enamoraba.

Jacob era un hijo de Dios en el mundo fuera de la iglesia, su testimonio traspaso las barreras del pueblo de Dios y se extendió hasta aquellos que no lo conocían y ahí los conquistó.

¿Te llorará el mundo cuando te hayas ido? ¿Estas reflejando a tu Dios fuera de la iglesia? ¿Está tu vida afectando a aquellos que aún no conocen a Dios?


Ahí donde no eres escuchando, ahí donde el evangelio no se puede nombrar, ahí donde la biblia no se lee, ahí donde las predicas no llegan, ahí donde hay vidas que salvar, tu vida puede ser el medio que Dios use para hacer su luz brillar.