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lunes, 3 de febrero de 2014

Si Tú Quieres


Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. 
Marcos 1:40-41

Hacía mucho tiempo que aquel hombre no sentía el abrazo de otra persona, aquellos días en los cuales sus amigos llenaban su casa y constantemente tocaban a su puerta habían quedado atrás.

La soledad era su única compañera en los últimos años, amigos hermanos, hasta sus amores lo habían abandonado al enterarse de su mal. La lepra lo había consumido en todo sentido, su carne olía cada vez peor y su rostro era casi irreconocible, pero el mayor daño se había hecho en su alma.

Como todos los días se sentó a un lado del camino esperando que algún viajero se compadeciera de él y le dejase alguna limosna, pero ese día sucedió algo diferente, a lo lejos vio a aquel que limpiaba enfermos, que perdonaba pecados y hacia grandes milagros.

Esta oportunidad no se volvería a repetir, así que corrió hasta donde Jesús estaba y puesto de rodillas le dijo:

“Si quieres puedes limpiarme”

¿Cuándo fue la última vez que le dijiste a Dios en tus oraciones “si Tú quieres hazlo”?

El leproso había sufrido mucho y tenía muchas razones para exigir que se le cumpla su pedido, pero entendió a quien se dirigía, sabía que la persona que estaba delante de él era su Dios, sabía que era tan maravilloso que era imposible exigirle algo.

Dios ama los corazones que le dejan a él la última palabra, aquellos que dicen constantemente “si Tú quieres hazlo y si no quieres no”

La próxima vez que estés de rodillas delante de tu Padre Celestial déjale a él la última palabra, deja que te sorprenda, deja tu orgullo de lado y permite que Dios sea quien dirija tus pasos diciendo que si o diciendo que no.





martes, 28 de enero de 2014

Sin Nada A Cambio

 Satanás replicó:
—¿Y acaso Job te honra sin recibir nada a cambio?
Job 1:9


Un día más termino sin una respuesta, mientras su corazón entusiasmado de hace unos meses parecía ya no tener esperanza, tantas horas de rodillas, tantas plegarias durante el día tantas promesas hechas a cambio de que Dios respondiera.

Pero los meses habían pasado y la situación no cambiaba, esa entrada milagrosa que esperaba Felix con tantas ansias no llegaría.

Enojado por la falta de resultados caminó hacia el sillón, testigo de tantos días de haberle pedido a Dios que diera una respuesta, que hiciera el milagro, que concediera su petición.

Pero esta vez Felix no tenía pensado ponerse de rodillas, mirando hacia el cielo dijo:

-          Ahora sé que no hay nadie ahí, cuanto tiempo estuve engañado, si en verdad existieras hubieses echo lo que te pedía, me arrepiento de haber orado, me arrepiento de haber ido a la iglesia, me arrepiento de haber creído que había alguien que podía ayudarme!!!!!
-           
Efectivamente Felix no volvió a ir a la iglesia, nunca más se puso de rodillas, y la luz que algún día pareció asomarse en su vida desapareció dejando a un hombre sin fe, sin esperanza y espiritualmente muerto.

¿Te has preguntado porque amas a Dios? ¿Por qué crees en él?

La fe de muchos es parecida a la de Felix, solo aman y buscan a Dios por las cosas que reciben de él. Por las bendiciones, la paz y  la prosperidad.

¿Pero qué pasará cuando no te responda según tu plan? Cuando ores y ores y Dios no te responda, cuando pierdas a un ser querido, cuando tengas que luchar con una enfermedad.

¿Seguirás amando a Dios cuando no te de lo que quieres?

El diablo le dijo a Dios "Job te ama por todo lo que le das, así cualquiera ama"

Los verdaderos adoradores somos aquellos como Job que demostramos amar a Dios siempre, sobre todo cuando no responde conforme a nuestro plan y permite que vivamos situaciones difíciles.

Ama a Dios por lo que él es, no por los regalos que te da, él es tu salvador, tu creador, tu Señor y merece que lo ames sin nada a cambio, no es una opción, es tu deber.